viernes, 28 de marzo de 2008

Crítica de "Angel-A" (* * * +)

ANGEL-A
* * *+
Puntaje: 7,75


Luego de dos años de espera tras su estreno en Francia y Estados Unidos, por fin consigo ver el anteúltimo largometraje de Luc Besson (digo anteúltimo ya que tuvimos a los Minimmoys de por medio). La espera valió la pena, o por lo menos el film ha cumplido con la mayor parte de mis expectativas.

Sin desviarse por las emociones pasajeras, ni recaer tampoco en grandes descripciones psicológicas (algo muy frecuente en Besson que le ha arruinado varias películas), el director de “Leon” o “El Quinto Elemento” nos trae una historia fresca plasmada en un guión bastante original. Sin demasiadas pretensiones más que hacer un homenaje a París, vemos a dos personajes que nada parecen tener en común. Dos personas, que se encuentran en un puente (el Alexander III) con el mismo objetivo: saltar. Y es a partir de ese momento en que el guión salta de un lado al otro: de lo real a lo irreal, de lo razonable a lo descabellado; paro aún así de manera que no resulte ridículo, y eso es algo que pocas películas consiguen (por ejemplo mi adorada “Amelié”).

Desde lo que a las labores de los actores se refiere, sólo destacan los dos protagonistas; un muy convincente Jamel Debbouze en su papel de fracasado y la bellísima (y altísima) Rie Rasmussen en la piel del personaje que da título a la película. El resto del reparto pasa volando sin pena ni gloria, ya que no tiene casi importancia dentro del guión, y ese es uno de los puntos débiles del film por donde se cuelan algunos problemas. El guión, al estar eclipsado por sólo dos personajes se vuelve por momentos una charla frenética, aunque debo admitirlo: entretiene igual.

En fin, “Angel-A” es un entretenimiento bellamente fotografiado en blanco y negro, con momentos tanto curiosos como hermosos. No se si da para tirar cohetes, o creerse que Luc Besson haya tardado siete años en escribir esta historia, pero si vale la pena escucharla. Que te deja con una sonrisa en la cara, es innegable.